lunes, 24 de octubre de 2011

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Y tomamos Vodka toda la noche, y en una locura de noche se convirtió todo.
Nuestros labios se encontraron, nuestras miradas fulminaron y nuestros cuerpos ardieron bajo la tenue luz de la luna.
Fuimos dos adolescentes jugando a ser mayores.
Cantamos de madrugada agarrados a la farola, bailamos por la calle al compás de a saber que canción.
Eramos simplemente dos locos tímidamente enamorados.
Que pena que el vodka fue quien finalmente nos lanzó a hacer lo que desde meses deseábamos que sucediera.
Y ebrios, borrachos perdidos, nos fundimos en aquella impresionante noche.
Y amaneció, el sol nos dio los buenos días y nos acogió con cálidos rayos de luz.
Y tomamos café, cansados y con los tacones en la mano, rodeé tu cuello y te bese, y volví a besarte una y otra vez.
Con sabor a cafeína, labios calentitos y deseo inevitable de quererte y besarte una y otra vez.
Rodeaste mi cintura y me pusiste contra tu cuerpo. En pocos segundos volaba por el cielo, dando vueltas.

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